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La primera etapa de la ULSA tiene su salida a las 08:30 horas desde la pequeña localidad de Escuredo, para coger un camino que asciende hasta cruzar la carretera que une este pueblo con el leonés de Truchillas. Una vez cruzada la carretera se desciende por un cortafuegos hasta el valle de las Viciellas, para cruzar primero el arroyo Valbueno y luego el arroyo Veganabos, cruzado este comienza el verdadero ascenso a Peña Negra primero y al Vizcodillo después. Pasada una gran pradera nos adentramos en un sedero que te lleva hasta la falta del pico Peña Negra, pero para llegar a la cumbre tendremos que atravesar tres kilómetros de una pedrera espectacular, un auténtico mar de piedras que no van a dejar a nadie indiferente.

Después de un entretenido ascenso se corona Peña Negra y se avanza dirección la laguna de Truchillas, que se puede observar desde la falda del Vizcodillo a unos 500 metros de la cumbre. Pasado el hito, y techo de la ULSA18, con 2.124 metros de altitud, comienza el descenso hasta la laguna Maliciosa, para rodearla y volver a ascender por la senda que te lleva al alto del Peñón, donde tendremos el primer avituallamiento líquido y sólido. Una vez cruzada la carretera, comienza la cuerda que separa las provincias de Zamora y León, así como, las comarcas de Sanabria y la Cabrera, llegando primero al alto de la Raigada, donde tendremos el segundo y último avituallamiento líquido y sólido, para seguir subiendo hasta la cumbre del Faeda, desde la que ya solo nos quedará soltar las piernas, eso sí, con mucha precaución en los dos kilómetros de bajada por las faldas del Faeda, ya que es un descenso bastante vertiginoso, pero una vez llegado a la Cascada de los Vados, ya se puede coger ritmo por el camino tradicional que va a dar a San Ciprian, donde está situada la meta de esta etapa.

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La segunda etapa de la ULSA comienza en el “Monasterio de San Martín de Castañeda”, discurriendo por la carretera hasta llegar al desvío del “Camino del Preventorio” donde comienza una fuerte bajada hasta la playa de “El Folgoso”, donde comenzamos un sendero a orillas del Lago para recorrer las playas de “El Folgoso”, “El Pato” y “ Los Enanos”, encontrándonos con la desembocadura del Lago, donde el “Río Tera” vuelve a convertirse en curso fluvial.

Continuando por la misma orilla, por un sedero muy técnico y pedregoso, con unas vistas espectaculares del Lago, se llega al legendario “Balneario de Bouzas”. Desde este punto se asciende por un camino ancho hasta la carretera de Ribadelago, a la altura del “Camping de los Robles”, donde la cruzamos y ya mirando hacia arriba se discurre por un camino tradicional que enlaza el Lago con la localidad de Quintana de Sanabria. Al llegar al punto más alto del camino, nos desviamos a la derecha y comenzamos la pedregosa “Calzada Sanabresa”, ruta de trashumancia ganadera, para seguir subiendo hasta enlazar con el camino de Sotillo de Sanabria por el que descenderemos hasta esta población, perteneciendo este sedero al GR Sanabrés (GR 84).

Al llegar a Sotillo se gira a la derecha para comenzar la mítica senda “Las Cascadas de Sotillo”, donde después de varios repechos en los que se coge algo de altura, se desciende a coger el cauce del “Río Truchas”, el cual seguiremos primero por su margen izquierda y más tarde por su margen derecha, para comenzar la fuerte subida a la “Laguna de Sotillo”. Robles, helechos, acebos, praderías y posiblemente mucha agua, serán una combinación perfecta para disfrutar de una dura y técnica subida. Una vez se llega a la “Laguna de Sotillo”, se recorre buena parte de esta por su margen izquierda para llegar hasta el cruce con la “Calzada Sanabresa” y el GR 84, donde seguiremos por el sendero para comenzar un vertiginoso y muy técnico sendero que llega hasta Ribadelago. En la parte inicial del descenso disfrutaremos posiblemente de una de las mejores y más desconocidas vistas del “Lago de Sanabria” y del “Cañón del Tera”, recomendando hacer una parada rápida y dejar disfrutar la vista.

Sin despistarse mucho en el receso, ya que comenzamos un descenso que requiere los cinco sentidos, y más… comenzamos a volar sobre el granito, para aterrizar en Ribadelago Nuevo y coger la carretera que enlaza con Ribadelago Viejo, pero antes de llegar a este último se gira hacia la derecha por un camino asfaltado que da acceso a la ruta del “Cañón del Cárdena” , ascenso técnico y exigente que te llega al Pico del Fraile, para comenzar un descenso vertiginoso y muy técnico por el mítico “Plano Inclinado”, para llegar a Ribadelago Viejo, donde cogeremos un camino que da acceso a la mítica y sufrida subida a la “Senda de los Monges”. Superados los 300 metros positivos de desnivel, llegamos al “Refugio de San Bernardo”, desde el que descenderemos un kilómetro aproximadamente para llegar a la esperada meta en el “Monasterio

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Salimos del “Monasterio de San Martín de Castañeda” para cruzar la carretera e ir ascendiendo por el municipio hasta abandonarlo por un camino ancho que en poco más de un kilómetro nos hace llegar hasta el “Refugio de San Bernardo”, donde miraremos hacia abajo y comenzaremos un descenso vertiginoso y muy técnico por la “Senda de los Monjes”. Desde el final de esta senda hasta Ribadelago Viejo se discurre por un camino ancho de 1,5 kilómetros de longitud aproximadamente, preámbulo de “Lo Imposible”, el temible “Cañón del Tera”. Tras abandonar la campa donde parten varias rutas de senderismo sanabresas, poco a poco, se va percibiendo que el sendero se introduce en un lugar diferente, donde el predomino es la roca granítica, comenzando a subir, sin un gran desnivel, pero con un discurrir excesivamente técnico y que en gran parte de los 8 kilómetros que quedan de ascenso no es posible coger ritmo alguno de carrera, percibiendo que realmente estamos en “Lo Imposible”. Los cuatro primeros kilómetros hay que extremar la precaución, ya que se efectúan varios saltos del “Río Tera” entre rocas, y los patinazos son muy normales, sobre todo con la piedra mojada. Poco a poco se va cogiendo altura dejando detrás unas vistas espectaculares de Rivadelago Viejo, la senda nos irá alejando y acercando al curso del río, disfrutando de bonitas pozas y saltos de agua hasta llegar a la muy conocida “Cueva de San Martín”, lugar único donde la vista se recreará seguramente. Desde este punto el sendero sale del cañón para volver más tarde, donde ya no lo abandona hasta llegar al embalse de “Vega de Tera”, conocido como “Presa Rota”. En la última parte del cañón podemos divisar perfectamente los restos de la presa que reventó en su día y supuso la gran tragedia arrasando la localidad de Ribadelago Viejo y sepultando bajo sus aguas a gran parte de la población, lugar espectacular donde podremos dejar volar la imaginación para intentar más tarde reproducir los hechos y hacernos a la idea de la inmensidad de la tragedia que se produjo en ese lugar.

Superado por completo el “Cañón del Tera”, nos adentramos en un camino ascendente que nos llega al “Refugio de los Pescadores” donde tomaremos un camino ancho y sin apenas desnivel, para pasar muy cerca de la “Laguna de Lacillo” y el “Pico Moncalvo” (2.044m), continuando en dirección al embalse de “Vega de Conde”, sin llegar a pasar por el, situado este en la parte final del “Valle de Trevinca”, siendo este el primer embalse del “Río Tera”. Después de unos cuatro kilómetros rápidos, se abandona el camino para dirigirse a cruzar el cauce del “Río Tera”, donde una vez atravesado comenzaremos a ascender otra vez de manera continuada y progresiva por una largo camino de piedras, pedrerías y monte bajo, llegando a la altura máxima en la “Laguna de la Ventosa”. Una vez superada esta se vislumbrará la tan conocida “Laguna de Los Peces”, a la que llegaremos después de un rápido descenso por la zona conocida como “Revientaburros”. Una vez en el parquing de la “Laguna de los Peces” se discurre por un camino accesible para llegar hasta la misma presa de la laguna, donde comienza un largo, vertiginoso, espectacular y muy técnico descenso por el “Cañón del Forcadura”. Piedras graníticas, praderas encharcadas, agua, barro, escobas, un puente imposible construido con las mismas losas de roca del sendero y varios ríos de roca suelta que hacen de este descenso uno de los más técnicos conocidos, presentan seis kilómetros de auténtico calvario para el corredor.

Una vez llegados al Barrio alto de Vigo de Sanabria se discurre entre sus casas hasta abandonarlas por un fuerte repecho que nos comunica con un camino tradicional que une esta localidad con San Martín de Castañeda, por el cual transcurriremos en sentido ascendente hasta llegar a la meta situada en el Monasterio de San Martín de Castañeda.